
jueves 25 de junio de 2009
jueves 4 de junio de 2009
Autobombo 2
(La pulga Messi en la tapa, una simpática entrevista a N.G. en las primeras hojas)
Sección Discos.
Página 126, tercera columna.
(¡Jqn. llegó a los medios gráficos impresos!)
Update 5/6/09: A pedido del frugal público, la reseña está disponible acá (gentilmente escaneada por la gente de Djs Pareja): http://blogs.myspace.com/index.cfm?fuseaction=blog.view&friendId=90508602&blogId=492980392
martes 26 de mayo de 2009
Oído al pasar
"¡Te juro que es así! Te apuesto un pijazo en la cara"
Simple. Coloquial. Prosaico. Hermoso.
*: ¡A las 12 del mediodía de un martes!
domingo 10 de mayo de 2009
Las pasiones adolescentes nunca mueren

(Advertencia: este texto va sin objetividad alguna. La imparcialidad quedó solamente para la reseña publicada acá)
No me gustaba la idea de que Oasis tocara en River. Tal vez fuera por esa idea medio tonta y posesiva de todo fanático (entendiendo como tal a un seguidor y no a un loquito peligroso) en la que uno aspira a cierta pertenencia y exclusividad con el artista de su predilección, o quizás porque no tenía ni ganas de entrar en la discusión vacua de “mirá qué convocante que es la banda que me gusta… ¡mete 65 mil personas cuando toca acá!”… lo cierto es que a la emoción de ver por cuarta vez a los Gallagher + 3 se le cruzaba cierta incomodidad por el contexto físico de la circunstancia.
Contra todas mis expectativas, descubrí que por más que uno crezca (¿o envejezca?), hay costumbres inherentes a uno que ganan por su propia fuerza. Es decir: el grado de emoción que me despertó saber que venían fue alto, pero se extinguió rápidamente a los pocos días, aun con la entrada en mi poder. Pero no cantes victoria, oh madurez, que los días previos al recital despertaron lo peor del ñoñismo adolescente de un servidor: chequear qué habían tocado en Lima y Caracas, dedicarle el tiempo a la laboriosa tarea de escuchar “Dig Out Your Soul” en vinilo, poner cada tanto algún single en el equipo de música… ahora que lo pienso, el hijoderemilputas que me robó el iPod el mes pasado le hizo un favor a la humanidad: de haber tenido aun el aparatejo en mi poder, hubiera estado IMBANCABLE poniendo la discografía completita en shuffle.
Vuelvo al 3 de mayo. Llegamos en manada al estadio a una hora de que empezara el show, y entramos como nada, como cumplimiento de la profecía “Oasis no llena River y le queda grande”. Tamaña máxima fue confirmada al estar adentro: la popular cerrada para que la gente bajara a campo, donde habían metido a último momento un corralito para hacer bulto en el medio del lugar y así se distribuyera más la cantidad de gente. Años atrás, me hubiera visto víctima de la decepción y la ira al mismo tiempo (no sé si ya lo dije, pero el fanático es de temer con lo que a sus pasiones respecta), pero con mis casi 26 años a cuestas, solo pude emitir un indiferente “bleh…”.
Faltaban minutos para que empiece el show, y la postura “madura” regía en mí. Pero, para qué negarlo, bastó con medio compás de “Fuckin’ In The Bushes” para tirar a la mierda todo rasgo de adultez. “Rock N’ Roll Star”, “Lyla” y “The Shock Of The Lightning”. Palo y a la bolsa. Aun sonando como el culo, ese comienzo me tuvo cantando en voz bien alta como un boludo, con una sonrisa de oreja a oreja. Si bien desde aquel 17 de marzo del 98 en el Luna Park tuve en claro que en vivo Liam hace cualquier cosa menos que cantar igual que en los discos, no pude evitar pensar “se lo escucha mucho mejor que en el Campo de Polo”.
Como desde el minuto cero, la gente (el público, los medios, los Gallagher mismos) buscó establecer la dicotomía de si se está con uno o con el otro, reconozco ser noelista. Liam tiene una voz genial (no confundir con “es un gran cantante”, ni vale la pena discutir esto último), ha logrado componer canciones más que interesantes como “I’m Outta Time” y “Born On A Different Cloud”, pero lo suyo nada puede hacer al lado de lo de su hermano mayor. Noel es el compositor de casi todo el repertorio de la banda, el cerebro detrás de éxitos y fracasos (coff coff Heathen Chemistry coff coff), y además no es ningún boludo: ¡se guarda las mejores canciones para cantarlas él (“Waiting For The Rapture”, “The Masterplan” y “Falling Down” por tirar las primeras tres que vienen a mi mente)! Pero ahí mismo también comprobé por enésima vez que no hay uno mejor que el otro: si uno pone el pensamiento, el otro pone el cuerpo (o la voz), y ESA es la química. Noel podrá ser el compositor de “Slide Away”, pero lo que me eriza la piel tanto en estudio como en vivo es escucharla cantada por Liam. He dicho.
Veinte temas en poco más de una hora y media. Podrían ser menos hijos de puta con eso, es verdad. El disco nuevo tiene mejores canciones que “Ain’t got nothin’”, “Champagne Supernova” y “Cigarettes & Alcohol” ya las escuché en todas las visitas anteriores, podrían dignarse a tocar “Roll It Over”… ¡hasta me pongo en bueno y los dejo tirar alguna canción de Be Here Now! Como era de esperarse, con Wonderwall pasó lo inevitable: una manada de exitistas apareció de la nada con MUCHAS ganas de ir hacia adelante, por lo que casi nos atropella a Julita y a mí. Salimos sanos y salvos, pero eso me dejó pensando. ¿existirá una muerte más penosa que ser víctima de una horda de pelotudos provistos de sus cámaras digitales?
Con casi quince años de fanatismo a cuestas, ya ni me interesa la discusión pelotuda de si son la banda más grande del mundo, de si le roban a los Beatles, o si se les agotó la fórmula hace rato. Me importan un carajo esos argumentos y todos los demás. El 3 de mayo fui feliz en demasía y con eso me basta. He dicho.
martes 14 de abril de 2009
A repimporotear al calabozo, Phil


miércoles 1 de abril de 2009
Se agranda la familia

*: En caso de que ocurriera, ¿cuál sería la reacción del conductor de bodriazos tales como Sábado Bus, Dominico y Fax al pasar por La Paternal y cruzarse con la calle Nicolás Repetto, en honor al sidekick de Juan B Justo en el socialismo de principios del S. XX? ¿Alegría? ¿Repulsión? ¿Curiosidad? ¿Una absoluta indiferencia?
lunes 2 de marzo de 2009
¿Genio del sarcasmo o hijo de mil putas?
martes 17 de febrero de 2009
¿No será mucho?

Dejando de lado la pelotudez motora de dicha encuesta, ¿no es como un poco desacertado calificar a los "hits"* más recientes de estos insufribles como "el mejor de todos los tiempos"? ¿Significa que todos esos bolerazos del año del ñaupa no tienen valor al lado del último cúmulo de berretadas y lugares comunes firmado por Luismi? ¿El gran Roberto Sánchez A.K.A. Sandro no está en condiciones de pelearla contra lo más reciente de David Bisbal?
Apostillas charrúas
1) Causa simpatía y ternura ver cómo los uruguayos tienen asimilado una suerte de complejo de inferioridad positivo respecto a todo. Más allá de referirse a su propia tierra como "paisito", a todo lo invade el diminutivo. La golosina más popular de la ROU es el Ricardito (primera vez que veo un nombre propio aplicado a un dulce) y el micro que te lleva de La Paloma a La Pedrera es... ¡Andresito! Es genial por partida doble, ya que Andresito fue un caudillo argentino colaborador de Artigas (link localista), y cómo el bus es diminuto le sienta perfecto un nombre así. No encontré fotos en Internet de dichos micros, pero puedo asegurar que su nombre es mucho más apropiado que Goliat, Tantor o Thor, ponele.
2) Previo a la siesta, solíamos hacer un zapping con parada obligatoria en los almuerzos de La Señora (no es nada para andar contando orgulloso, pero convengamos que la tele en verano no deja muuucha opción). En una mesa de ilustres entre los que se encontraban dos o tres gatienzos, Bruno Gelber y La Tota Santillán, la Chiqui le preguntó a este útimo: "¿Es cierto que trabajaste vendiendo panchos y te echaron porque te los comías todos?". La respuesta afirmativa por parte de su invitado me hizo sacar por conclusión que todo este tiempo estuvimos frente a una versión vernácula y tropical de Ingatius Reilly.
3) La Paloma tiene un ritmo ideal para bajar revoluciones, aunque quizás no sea el destino ideal para un viaje "joven". Por eso, fue un gran hallazgo encontrar a Bluzz, un bar simpático y muy bien musicalizado (escuchar Teenage Fanclub y M.Ward en La Paloma fue algo que nunca me hubiera imaginado). En una de esas noches, pusieron un disco que desconocíamos y nos gustó de entrada, acústico y de antaño. Me aproximé a la barra a preguntar de qué se trataba y la frase textual que recibí a modo de respuesta fue: "Es Jackson Céfran (sé que las graves van sin tilde, pero así lo acentuó mi interlocutor), sacó un solo disco en 1965. Nick Drake tocaba temas del vago". Procedimos a anotar en una servilleta los datos para buscar su disco a la vuelta, con todas las variantes posibles del apellido: Cefran, Sephran, Sefran, etc. Ya de regreso en casa, Wikipedia y All Music mediante, se develó el misterio: el tipo se llamaba Jackson C. Frank. Por si a alguien le interesa, el disco se llama "Blues run the game" y es sanamente recomendable.
viernes 13 de febrero de 2009
Discos de esos que me gustan mucho, ¡pero mucho eh! (Toma 1)

SPIRITUALIZED – Ladies and Gentlemen We Are Floating in Space (1997)
“Damas y caballeros, estamos flotando en el espacio”, avisa una lánguida voz femenina a modo de azafata sideral, dando comienzo al viaje interplanetario y síquico comandado por Jason Pierce. En su tercer trabajo, Spiritualized se vale tanto de paredes de ruido, coros gospel y complejos arreglos orquestales para desahogar penas y exorcizar todos los demonios de su líder.
A lo largo de su carrera (primero con Spacemen 3, hoy al frente de Spiritualized), Pierce fue puliendo un listado de obsesiones que en este trabajo se manifiesta como nunca; sus canciones hablan de fe, salvación, muerte, desesperación, amor y soledad. Pero a no confundir, cada vez que invoca la figura de Dios no lo hace desde la fanatismo, sino desde el lugar de un hombre golpeado y abandonado que sabe que tocó fondo al que solo le queda la redención. Para terminar de dar forma al traspaso de sus obsesiones en melodías (a veces climáticas y nebulosas, otras tantas eléctricas y caóticas, pero siempre sinceras), colaboran invitados tan disímiles como las cuerdas de The Balanescu Quartet y el piano de Dr John, dando como resultado un disco misteriosamente homogéneo.
De manera abiertamente testimonial, Pierce muestra canción tras canción las heridas de su separación con Kate Ridley, tecladista de la banda. En el primer track del disco le promete a su chica amor eterno, dos temas después se muestra dubitativo en “Think i'm in love” y ya a la altura de la desgarradora “Broken heart” canta “Aunque tengo el corazón roto, estoy muy ocupado como para estar así”, entre herido y desinteresado.
El arte de tapa del álbum, que simula ser una caja de antidepresivos, deja entrever un mensaje: “Ladies and Gentlemen We Are Floating in Space” es música para pastillas, pero como también lo indica el falso prospecto médico que acompaña al cd, puede y debe ser utilizado para curar los problemas del corazón y el alma. Esta última, cuanto más atribulada, mejor.

